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índigo

Subí para la montaña al final de una tarde.
Esperé sentada a que el telón oscuro de la noche empujara los colores y el más bello índigo me cubriera por completo.
Fueron apareciendo, incontables, las estrellas orquestadas con asombrosa asimetría. Su luz plateada lucía impecable sobre el terciopelo azulado del cielo. Dentro de mí o más allá de ellas, sonaban violines, platillos y trompetas.
Observé una a una las estrellas y elegí, como quien selecciona las frutas más adecuadas del montón, a las que consideré más hermosas por su tamaño, el ritmo de su fulgor, o el colorido de su luz. Recogí en mis manos las selectas joyas de luz deleitándome con tal variedad de destellos.
Quise llevártelas. Sentarme en el suelo junto a ti y ofrecerte mi colección. Pero un ramillete de estrellas no es algo que se pueda meter en un bolsillo. Así que las guardé en mi corazón y aquí están. Son para ti.

Entradas recientes
HERA Hera es la diosa del matrimonio y yo soy nieta de dos.
Tanto mi abuela paterna como mi abuela materna han personificado el arquetipo de Hera, cada una a su manera. Ambas han conservado sus matrimonios por más de 50 años. Adscritas al “hasta que la muerte los separe”, ambas han practicado la fidelidad a su vida de esposa y, me consta, en las buenas y en las malas. Mi abuela mamama, (la materna) enaltece el arquetipo mostrando en una gran mesa destinada a eso, fotos de toda su descendencia en el día de su boda, -ella misma está en el centro con su elegante traje de novia en una foto antigua-. Galería a la que apenas hace dos años tuve el privilegio de pertenecer. Casarme solo después de doce años de vida en pareja y en afable matrimonio civil celebrado en la jefatura de un pueblito, no parece reflejar a la Hera que lideró la vida de mis abuelas. Cuenta mi abuelo paterno que toda la gente de aquel pueblo en Galicia salió a la calle para ver a mi abuela vestida de novia.
Eso sí, mi …

fragmentos de utopía

Qué ilusión me hacía volver a compartir navidades con los Reggeti Araujo. Hay personas con las que todo es fluido.  La permutación de nuestros colores siempre da tonos armónicos. Son una familia de cuatro, como nosotros. Más allá de las diferencias de edades nos identificamos unos con los otros. Es la justa medida de confianza respetuosa, el escenario perfecto para que cada quien sea como es, la gratificación por compartir, el acento del hogar.

Esta vez el universo nos llevó a Mons, un pueblito de montaña en la Costa Azul de Francia. La horizontalidad azul brillante del mar se ve a lo lejos, después de las largas faldas montañosas. Cada amanecer era un despliegue de luz, el sol reflejándose en el azul del mar y las nubes permitiendo un desfile asombroso. Tubos de luz, cortinas de luz, infinidad de amarillos todo podía verse desde la habitación calentita, mientras hacía algo de mi serie de yoga sobre un perfecto suelo de madera.

Disfrutamos el lujo de la sencillez, la fogata nocturna…

Quién se lleva la manzana de oro?

Era la boda de Peleo y Eris. Todos los dioses del Olimpo fueron invitados con excepción de Eris, la diosa de la discordia. Molesta, Eris se presentó en la fiesta arrojando una manzana que decía “a la más hermosa”. Todas las diosas comenzaron a pelearse por la manzana y, como no se podían decidir, llamaron a Zeuz quien decidió poner la decisión en manos de un mortal: Paris. Entonces todas las diosas comenzaron a sobornar a Paris. Hera le ofreció poder, Atenea le ofreció victoria en las batallas. Afrodita le ofreció a las mujeres más bellas. Paris eligió a Afrodita quien se ganó el odio de las demás. “Toda mujer contemporánea se enfrenta a su propio juicio de Paris”, dice Shinoa. Entonces, ¿quién es el verdadero juez? ¿hasta qué punto somos capaces de elegir?. Al no conocer esta gama de arquetipos que pulsan en tu interior, serán otros quienes decidan por ti: los hombres, la sociedad, la familia. Conocer la tesis de Shinoda Bolen me ha ayudado a darle una estructura al caos de mi mente…

Oda a AFRODITA

AFRODITA Oh! Afrodita. La de luz dorada. Belleza pura. Deleite magnético. Diosa alquímica que transformas lo moribundo en vital, lo seco en húmedo, lo estéril en fecundo, la ceniza en fuego. Sacerdotisa del amor. Manantial de ojos en el que me sumerjo profundo disolviendo mi forma. Venus que enciendes la pasión en los seres. Que llevas el duende a los artistas, devoción a los devotos, brillo a los ojos, expansión a los corazones, hermosura a todo. Gracias por manifestarte en nosotras. Gracias por dar a lo femenino esa puerta donde las palabras se transforman en medicina, la miradas en hogares, el contacto en éxtasis. Bendigo tu presencia en mi cuerpo, en mi mente y en mi alma y deseo que todas mis hermanas beban de tu fuente. Que tu poderosa energía sea siempre utilizada con sabiduría. Permite que las otras diosas ejerzan sus roles a cabalidad para así neutralizar tu arrebatadora presencia. Que ninguna de nosotras sea víctima del drama evocado por tu cegadora pasión. Que el goce por …
HERA Hera es la diosa del matrimonio y yo soy nieta de dos.
Tanto mi abuela paterna como mi abuela materna han personificado el arquetipo de Hera, cada una a su manera. Ambas han conservado sus matrimonios por más de 50 años. Adscritas al “hasta que la muerte los separe”, ambas han practicado la fidelidad a su vida de esposa y, me consta, en las buenas y en las malas. Mi abuela mamama, (la materna) enaltece el arquetipo mostrando en una gran mesa destinada a eso, fotos de toda su descendencia en el día de su boda, -ella misma está en el centro con su elegante traje de novia en una foto antigua-. Galería a la que apenas hace dos años tuve el privilegio de pertenecer. Casarme solo después de doce años de vida en pareja y en afable matrimonio civil celebrado en la jefatura de un pueblito, no parece reflejar a la Hera que lideró la vida de mis abuelas. Cuenta mi abuelo paterno que toda la gente de aquel pueblo en Galicia salió a la calle para ver a mi abuela vestida de novia.
Eso sí, mi …

PERSÉFONE

PERSÉFONE era una doncella adolescente. Estaba en el campo recogiendo flores, ingenua total. Poco consciente de sí misma –quizá por los excesos maternales de Demeter- y totalmente despreocupada del mundo. Fue presa fácil para Hades quien no tuvo sino que abrir un hueco desde las profundidades de la tierra para raptarla y llevársela con él al sub mundo. Si hubiese sido Artemisa quien estaba en el campo, seguramente estaba alerta, le daba un codazo y se iba corriendo. Ni Hestia ni Atenea son de irse estar buscando flores por los prados. Hera no hubiese dejado solo a su marido ni un segundo y Afrodita quizá seducía a Hades convenciéndolo de que era mejor hacer el amor al aire libre -para luego librarse de él. No sabemos ni siquiera si Hades se llevó a Perséfone a la fuerza –aunque esta versión ha sido más favorable para las manifestaciones artísticas- quizás la convenció de que en el sub mundo había unas flores más bonitas y ella, complaciente y abierta, se fue. Perséfone es, de las dio…